Eliminarán deducción fiscal de aportaciones bancarias al IPAB en 2026
En conferencia de prensa desde Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció que, a partir de 2026, los bancos en México ya no podrán deducir de impuestos las aportaciones que realizan para el pago de la deuda al Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB). Esta medida se incluirá en la Ley de Ingresos del Paquete Económico 2026, cuya presentación ante la Cámara de Diputados está programada para el 8 de septiembre de 2025.
El gobierno federal estima que con esta modificación se podrán recuperar aproximadamente 10 mil millones de pesos anuales, lo que representa un incremento relevante en la recaudación.
Antecedentes: del Fobaproa al IPAB
El IPAB tiene su origen en la transformación del Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa), mecanismo que absorbió la deuda bancaria privada durante la crisis de los años noventa y la convirtió en deuda pública. Desde entonces, los bancos realizan aportaciones obligatorias al instituto, mismas que hasta ahora podían deducirse parcialmente en el cálculo del impuesto sobre la renta.
En palabras de Sheinbaum:
Recuerda el Fobaproa, ¿cómo olvidarlo? Bueno, ¿cómo se llama ahora? El IPAB. Esa deuda que era privada y se convirtió en deuda pública, hay una parte pequeña que aportan los bancos, pero resulta que la deducen de impuestos. Pues ya no lo van a poder hacer a partir del próximo año.
Naturaleza jurídica y fiscal de la modificación
La medida implica un cambio en el tratamiento fiscal de las aportaciones obligatorias al IPAB. Hasta el ejercicio 2025, estas aportaciones tenían el carácter de deducción autorizada, permitiendo a las instituciones financieras disminuir su base gravable del ISR.
Con la reforma incluida en la Ley de Ingresos 2026:
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- Se elimina la posibilidad de deducir estas aportaciones.
- Las contribuciones de los bancos al IPAB se considerarán un costo no deducible, incrementando su carga fiscal efectiva.
- El impacto se reflejará en el cálculo del ISR bancario y, en consecuencia, en los estados financieros de estas instituciones.
Implicaciones económicas y fiscales
La eliminación de la deducción que permitía a los bancos disminuir sus aportaciones al IPAB tiene una serie de implicaciones que se comentan a continuación.
En primer lugar, la medida fortalece la posición del gobierno federal frente a la necesidad de nuevas fuentes de ingresos. Con la recuperación estimada de 10 mil millones de pesos anuales, se reduce parcialmente la presión de recurrir al endeudamiento y se mejora el balance de la Ley de Ingresos. No se trata de un impuesto directo sobre los ciudadanos, sino de un ajuste a un beneficio fiscal que hasta ahora favorecía al sector bancario, lo que refuerza el carácter redistributivo de la decisión.
Para las instituciones financieras, el cambio representa un incremento en su carga tributaria efectiva. La pérdida de la deducción impacta directamente en sus márgenes de utilidad, obligándolas a replantear su estructura de costos. La discusión inmediata que se abre es si los bancos absorberán este mayor gasto o si, en cambio, lo trasladarán a sus clientes a través de mayores comisiones o modificaciones en tasas de interés, lo que podría repercutir en el conjunto de la economía.
Finalmente, la decisión tiene un fuerte componente político y simbólico. El mensaje es claro: el Estado busca romper con la lógica heredada del Fobaproa, donde el costo del rescate bancario terminó socializándose. Al eliminar la deducción, se transmite la idea de que las instituciones financieras deben asumir una mayor parte de esa responsabilidad histórica, en nombre de la equidad fiscal y de la memoria política. La medida se enmarca, así, no solo en una estrategia de recaudación, sino también en un gesto hacia la opinión pública, que asocia el rescate bancario con uno de los episodios más cuestionados de la vida económica del país.
Reacciones y perspectivas
De acuerdo con lo señalado por la presidenta, esta modificación ya fue discutida con algunos de los principales banqueros del país, y se espera que exista cooperación del sector; sin embargo, es previsible que surjan debates en torno a:
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- La compatibilidad de la medida con el marco regulatorio vigente del sistema financiero.
- Los efectos en la competitividad bancaria frente a instituciones extranjeras.
- La certeza jurídica y fiscal que demandan los inversionistas en el sector financiero.






