Pre-Criterios Generales de Política Económica 2026
Con fecha 1 de abril de 2025, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público presenta el documento titulado Documento relativo al cumplimiento de las disposiciones contenidas en el artículo 42, fracción I, de la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, conocido como “Pre-Criterios Generales de Política Económica 2026”, cuyo contenido se analiza a continuación.
Introducción
El documento de los Pre-Criterios Generales de Política Económica 2026 —el primero formulado bajo la presidencia de Claudia Sheinbaum Pardo— marca una hoja de ruta clara: consolidar un modelo económico sustentado en el Humanismo Mexicano, que, según se indica, busca la justicia social, la estabilidad macroeconómica y la inversión productiva. En este marco, el país se enfrenta a un entorno internacional volátil, con tensiones geopolíticas, una política comercial estadounidense incierta y riesgos climáticos que impactan las cadenas de suministro: sin embargo, México encuentra una oportunidad única en la reconfiguración regional de los mercados y el impulso de su infraestructura energética, digital y logística.
- Entorno Económico Global y Nacional
A. Contexto internacional: recuperación asimétrica y riesgos persistentes
En 2024, el crecimiento global fue del 3.2%, impulsado principalmente por Estados Unidos (2.8%) y China (5.0%). Mientras los bancos centrales iniciaron ciclos de relajación monetaria —con la FED y el BCE bajando sus tasas— la volatilidad financiera se mantuvo elevada. El repunte inflacionario en algunos sectores (principalmente servicios) y los riesgos asociados al proteccionismo comercial generaron incertidumbre para 2025.
La política monetaria global transitó hacia una postura menos restrictiva. Sin embargo, factores como el encarecimiento del transporte marítimo, la fragmentación comercial, y los eventos climáticos extremos afectaron la estabilidad de precios, sobre todo en alimentos y energía.
- Desempeño de la economía mexicana en 2024
México registró un crecimiento económico del 1.5%, impulsado por el consumo privado (2.8%) y la inversión (3.3%). El dinamismo de los sectores terciarios contrastó con la contracción del sector primario (-2.3%) afectado por sequías severas, y con el freno en las manufacturas por la desaceleración industrial de EE.UU.
Se registró un máximo histórico en inversión extranjera directa (36,872 mdd), destacando el sector automotriz. En materia de precios, la inflación general descendió a 4.7%, reflejo de la moderación de la inflación subyacente.
El mercado laboral mostró fortaleza: el empleo formal creció en 214 mil plazas, y la tasa de desempleo bajó a 2.7%, la más baja desde 2005. Por su parte, los salarios reales aumentaron 4.7% en el IMSS y 6.4% en términos generales.
- Marco Macroeconómico 2025–2026
Para el periodo 2025–2026, se anticipa una senda de crecimiento moderada: entre 1.5 y 2.3% en 2025, y entre 1.5 y 2.5% en 2026. La expansión estará soportada por tres motores principales:
- Demanda interna: gracias al empleo, el aumento salarial y la profundización de la inclusión financiera, el consumo continuará fortalecido.
- Inversión pública y privada: proyectos estratégicos como el Corredor Interoceánico, el Tren Maya, el AIFA, y el Programa Nacional de Vivienda impulsarán la actividad.
- Integración regional: la reactivación industrial en EE.UU. y los preparativos para el Mundial 2026 brindarán un nuevo impulso al comercio y al turismo.
En paralelo, se proyecta un tipo de cambio de 20.0 pesos por dólar para 2025, una inflación convergente a la meta de Banxico (3.0% en 2026) y un descenso paulatino en la tasa de referencia, hasta alcanzar el 7.0% al cierre de 2026.
III. Finanzas Públicas: Consolidación y Sostenibilidad
A. Actualización 2025
Durante 2024 y 2025, se ha priorizado un proceso de normalización fiscal. La reducción del déficit fiscal y del techo de endeudamiento busca generar espacio para la inversión pública sin comprometer la sostenibilidad de la deuda.
Los ingresos tributarios alcanzaron un máximo histórico en 2024 (14.6% del PIB), destacando el desempeño del ISR (7.9% del PIB) y del IEPS (1.9%). El gasto público creció 7.7% en términos reales, con una asignación eficiente hacia inversión física (3.1% del PIB) y desarrollo social (12.8% del PIB).
El déficit presupuestario fue de 4.9% del PIB, mientras que los RFSP se ubicaron en 5.7%. La deuda pública (SHRFSP) ascendió a 51.4% del PIB, dentro de parámetros sostenibles y por debajo de economías comparables.
- Proyecciones para 2026
Se prevé una consolidación fiscal gradual. Para 2026:
- El gasto neto será del 24.4% del PIB.
- El déficit se reducirá a 2.7% del PIB.
- El balance primario será positivo en 0.5% del PIB.
La estrategia fiscal descansará en una mayor eficiencia recaudatoria sin aumentos impositivos. SAT, ANAM y la Agencia de Transformación Digital fortalecerán la fiscalización, la digitalización y el combate a la evasión.
En financiamiento, se privilegiará el endeudamiento en moneda nacional, a tasa fija y con vencimientos de largo plazo. Además, se reforzarán los amortiguadores fiscales mediante el FEIP, líneas de crédito con organismos multilaterales y coberturas financieras.
- Análisis crítico
De lo anterior se desprende que los Pre-Criterios 2026 se presentan como un instrumento clave para anticipar las prioridades de política fiscal y macroeconómica del nuevo gobierno. Alineado con los postulados del Humanismo Mexicano, el documento apuesta por una política de bienestar con responsabilidad fiscal, anclada en la estabilidad macroeconómica. Si bien ofrece señales claras de continuidad institucional y una visión estratégica para el desarrollo económico, también enfrenta importantes desafíos tanto estructurales como coyunturales.
A continuación, se identifican los principales aciertos del documento, pero también alerta sobre las zonas de riesgo que deberán ser atendidas para mantener la confianza de inversionistas, consumidores y mercados financieros.
Fortalezas
1. Continuidad en la estabilidad macroeconómica. Uno de los logros más notables es la reafirmación del compromiso con la disciplina fiscal. La reducción proyectada del déficit del sector público presupuestario de 4.9% del PIB en 2024 a 2.7% en 2026, así como el superávit primario previsto (0.5% del PIB), reflejan un esfuerzo consistente por mantener el equilibrio macroeconómico sin recurrir al incremento de impuestos o ajustes abruptos.
- Sólido desempeño de la recaudación tributaria. La política fiscal apuesta por una mayor eficiencia recaudatoria a través de digitalización, fiscalización y combate a la evasión. En 2024, la recaudación del ISR alcanzó 7.9% del PIB y la del IEPS creció 34.8% real anual, lo que demuestra una base impositiva sólida sin necesidad de reformas fiscales. Esto permite preservar la confianza de los contribuyentes y mantener un entorno favorable para la inversión.
- Foco en la inversión pública estratégica. El documento consolida la estrategia de inversión en infraestructura clave: el Corredor Interoceánico, la rehabilitación de vías ferroviarias, el fortalecimiento del sector energético, y el impulso a energías renovables. Estas medidas apuntan a mejorar la competitividad logística y energética de México, contribuyendo al proceso de relocalización productiva (nearshoring).
- Impulso a la inclusión financiera y el bienestar. La expansión de los Programas para el Bienestar, con énfasis en digitalización bancaria, constituye una herramienta eficaz para fomentar el consumo interno y la cohesión social. El hecho de que casi la mitad de los beneficiarios haya accedido por primera vez a servicios financieros mediante estos programas es un avance significativo en bancarización e inclusión.
- Marco macroeconómico conservador y realista. La estimación del PIB para 2025 y 2026 en rangos de 1.5–2.3% y 1.5–2.5%, respectivamente, refleja una visión en la que la inflación y tipo de cambio están bien alineadas con las expectativas del mercado.
Retos
1. Dependencia excesiva del dinamismo interno. Aunque la demanda interna sigue siendo el motor principal del crecimiento, su sostenibilidad está condicionada al crecimiento continuo del empleo y los salarios. La moderación de la actividad industrial en EE.UU. o un choque externo podría afectar la inversión y consumo en México, debilitando este pilar de la estrategia económica.
- Persistencia de la inflación en alimentos. El repunte de la inflación no subyacente, particularmente en frutas y verduras, derivado de sequías prolongadas, evidencia la vulnerabilidad del país frente a fenómenos climáticos. La inflación agrícola podría erosionar el poder adquisitivo de los hogares más pobres, incluso si la inflación general continúa descendiendo.
- Rezagos en sectores clave como manufactura y minería. El bajo crecimiento de la industria manufacturera (0.3% en 2024) y la caída de la minería (-4.3%) señalan la fragilidad de sectores estratégicos. La inversión en manufactura debe ir acompañada de mejoras en productividad, tecnología y logística. La minería, por su parte, requiere certidumbre regulatoria y ambiental para atraer inversión.
- Elevado costo financiero y presión sobre deuda. Aunque se mantiene dentro de niveles sostenibles (51.4% del PIB), la deuda pública enfrenta presiones crecientes por el costo financiero (3.4% del PIB en 2024), derivado de tasas de interés elevadas. La estrategia de financiamiento en moneda nacional y largo plazo es acertada, pero será clave monitorear el ritmo de amortizaciones y la capacidad de ajuste ante choques externos.
- Riesgo comercial y político por incertidumbre en EUA. El posible endurecimiento de la política comercial estadounidense en 2025–2026 representa el mayor factor de riesgo externo. Nuevos aranceles, renegociaciones o fricciones dentro del T-MEC afectarían negativamente las exportaciones mexicanas y la IED. México debe reforzar su estrategia diplomática y de defensa comercial en el marco trilateral.